¿COMO SUPERAR UNA RUPTURA DE PAREJA?
Cada vez son más las parejas que deciden romper su relación después de
un tiempo de malas experiencias. A menudo no es tan traumática la
separación como más tarde el divorcio. Aunque la separación supone una
ruptura de la relación, siempre puede haber marcha atras y esa esperanza se mantiene durante largos periodos de tiempo. Tarde o
temprano llega el divorcio legal y hay que firmar los papeles: es el
momento de enfrentarse a una situación que en muchos casos se ha dejado
aparcada y sin solución.
Una separación no significa que la vida familiar se rompa si no que
ahora es una familia distinta: uno de los padres debe salir de la casa.
El progenitor que abandone el hogar será el que vera menos a los hijos
ya que el otro compartirá con ellos.
De la separación no solo sale afectada la pareja si no también los hijos ya que ellos están acostumbrados a vivir con sus dos padres y tienen una rutina de vida que cuesta mucho abandonar. Los padres ahora no solo tienen que lidiar con su pena o rabia por esta separación si no que también con la pena, la rabia o la culpa que los hijos puedan sentir.
De la separación no solo sale afectada la pareja si no también los hijos ya que ellos están acostumbrados a vivir con sus dos padres y tienen una rutina de vida que cuesta mucho abandonar. Los padres ahora no solo tienen que lidiar con su pena o rabia por esta separación si no que también con la pena, la rabia o la culpa que los hijos puedan sentir.
Si además ha sido el otro quien ha
elegido unilateralmente abandonar el viaje en común, la dificultad para
aceptar la ruptura es significativamente mayor. Cuando la otra parte “lo
deja” pueden aflorar sentimientos de:
.-culpabilidad (“podría haber hecho algo para impedirlo”)
.-abandono (“me ha dejado completamente solo”)
.-(“¿quién me va a querer a mí ahora?”)
FASES DE LA SEPARACION:
PRIMERA
FASE DEL DUELO:
Aunque los primeros momentos serán malos, son necesarios para poder
analizar bien la situación y poder seguir adelante con su vida.
En los primeros días antes o después de la firma de papeles, se vivirá en gran medida toda la parte emocional, llanto , pena, preocupación, preguntas sobre el porqué de la situación, rememoración de momentos pasados, culpabilidades,etc.
Cuando pasamos por una etapa altamente emocional y estamos deprimidos , angustiados, etc, es mejor no tomar decisiones importantes porque podemos equivocarnos: nuestra culpabilidad o nuestra responsabilidad nos puede hacer tomar decisiones erróneas de las que nos arrepentiremos más adelante.
Si la situación se presenta de forma precipitada no hay que tomar decisiones:hay que buscar ayuda y asesorarse con un profesional que nos ayude. El profesional no estará involucrado emocionalmente y podrá luchar mejor por tus intereses y propiedades.
SEGUNDA
FASE DEL DUELO:
Una vez superada esta primera fase se comienza una segunda etapa en la
que la persona empieza a aceptar lo sucedido. Poco a poco se va
adaptando a su nueva situación y aparecen nuevas preocupaciones como las
pérdidas económicas, materiales, de propiedades...
Muchas personas aceptan sin luchar los pormenores de la separación: en muchos casos pierden, así, gran parte de sus derechos. Esto se debe a que toman decisiones en un momento poco adecuado.
TERCERA
FASE DEL DUELO:
Una vez superada esta etapa la persona comienza a sentirse mejor y
estará preparada para reorganizarse de nuevo. Se inicia una nueva vida
en solitario y los remordimientos, resentimientos, odios, miedos e
inseguridades solo servirán para paralizarse. Es el momento de
reorganizarse economicamente, socialmente, el tiempo de ocio, etc.: ahí
ya estaremos en el camino de la recuperación.
En este momento es importante reiniciar alguna actividad nueva que nos aporte bienestar, algo que sabes que nunca hubieras hecho con tu pareja, así podrás sentirlo como algo bueno que has sacado de la ruptura. También es el momento de retomar antiguas amistades sin miedo. La familia puede ser un punto de apoyo: es importante no aíslearse, acudir a fiestas y compromisos familiares. Hay que hacer de la ruptura algo natural, no intentar ocultarlo.
Elegir bien a las personas con quién compartir tu situación, quien merece la pena y quien no: no dejarse influenciar por comentarios de personas que, a pesar de ser familia, no saben nada de ti. Se puede comenzar a estudiar, retomar aquello que nos gustaba, iniciar actividades de ocio que permitan conocer gente nueva.
¿ QUE DEBO HACER?
Aunque se diga que el tiempo lo cura todo, el tiempo no cura en sí, cura lo que haces
durante ese tiempo. Por supuesto, cada cual tiene que encontrar su
camino para poder superar las pérdidas, y no todas son iguales, depende de
muchas variables, y poder exponerlas y desarrollarlas excedería este espacio.
Pero hay algunas recomendaciones que ayudan a dar pasos en el proceso de duelo.
Para ello vamos a centrarnos en el duelo de las rupturas de pareja.
Hay que buscar personas que te permitan estar mal
sin tener miedo a verte mal Todo camino tiene un primer paso y el primero es
empezarlo. Ningún camino se hace si no
se inicia. Permitir sentir el dolor, vivir solo día a día y aunque las emociones sean muy intensas, conviene
recordar que siempre son pasajeras.
Pedir ayuda si se necesita y no quedarse
esperando a tenerla. Aislarse en todo
momento, aunque sea lo que más pueda apetecer, no es la mejor de las
opciones.
No esperar a estar bien para hacer cosas, es a la inversa, hay que hacer cosas para
sentirse bien. Encuentra un momento para ti mismo, con el dolor y los
recuerdos y, después, realiza actividades, para cuidarte y darte algún
capricho.
El duelo no es olvidar, es darle un buen lugar a
esa relación en nuestro interior. Pensar en ello y no sentir un latigazo de
dolor. Y si es posible, recordarlo con ternura y sentir que ese tiempo fue un
regalo. El duelo es aprender a vivir
sin algo, vivir de otra forma. Para esto, es necesario reinterpretar la
pérdida, lo que se piense va a afectar a lo que se sienta. Hay que otorgarle un
significado positivo para continuar. Ese es momento para conectar con el deseo
de seguir adelante.
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